LEYENDA
Austin, 1983©
En prensa, Leyenda, EXTRAMARES EDITIONS. Lima/Austin.
Legend, English Tr., Prof. James C. Maloney , Independent
Artists Alliance.
MuterBlut/MotherBlood, English/German.ed. Universidad de
Osnabrück. Germany. Tr. Prof. Wolfgang Karrer.
Post Office Box 382, Austin, Texas 78767 -
Bustam824@aol.com, ElMundoTx@aol.com
INDICE
Historia Sagrada
Edades
Poema
Dunas
Mes de Junio
Marina, Terrestre
País de las Maravillas
Retorno
Yaraví de mi Tierra
Romance
Cuánto te amara
A John Keats
Bodas de Cristal
Amén
Peso y Medida
Terceras Personas
Atardecer
Geografía
Soliloquio de la chica que murió anoche
Aquelarre
Camino Real
Utópica
Las razones del contrario
Para el buen entendedor
Contraseña
Cuando vi cazar una zorra
Leyenda
Modulación Transitoria
Historia Sagrada
Madre
estás tan pálida
en campos envanecidos
por brillo de argento.
Se aviva la muselina en tu vientre
y sonríes lejana
frente al horno en que dorabas el pan.
Me pregunto
cómo Daniel quedó impoluto y gentil
y por qué para él los ángeles
sí batieron sus alas.
!Qué pálida estás
mirando la grisura del día!
Debiste salvarte
cuando calcinaba la masa
tu mirada sin sombra.
Al verte
quisiera remover las polvorosas brasas
buscar el remanente corazón del fuego -
Obligar a Daniel y sus ángeles
a que alumbren tu pálido rostro.
Madre estás tan callada
en campos de argento.
*
Edades
Detrás de mi ventana hay un árbol
en orden y quietud.
Me ofrece el gran fruto
de su encuentro de sol y materia.
Me responde según la hora
con intrincadas formas
atravesando la memoria
Detrás de mi ventana
hay un árbol con frutos en sus ramas
que piensan en su carne dulce y ácida
en la manera en que los incuba el sol.
Ennumero sus dones con el ábaco antiguo
diseño retenido en una laca china,
rubí del vacío dejado por los años
Apenas notorias detrás de la ventana
hay dos transparentes rosas amarillas
abiertas y tensas, endurecen sus estambres
desde la copa donde el agua muda
Las sostiene dándome placer.
Están vivas esfumándose
Contra un pedacito de cielo
Seguras de su muerte,
Nos deleitan.
*
Poema
"...el corazón de los amantes debe perecer..."
Hõlderlin
Los metales se oxidan
o los muerden los ácidos,
así se deslíen los huesos,
la pulpa, carozo, semilla,
acumulando el veneno.
Muy al fondo las esencias
se tornan mortales,
Todo alimento penetra
so pretexto de darnos la vida,
suaves venenos noctámbulos,
aguarregia
sobre el ojo dormido
y romántico.
Los amantes llevan
una gargantilla mortal.
*
Mes de Junio
El sol persiste
haciendo primaveras.
Horas largas
atraviesan los trópicos,
sus mañanas prontamente
abren el párpado del cielo.
En los espacios
la pupila del sol.
Días y noches triunfales
del verano.
Nunca como hoy
el día es largo,
la noche nunca
tan corta como hoy.
El sol persiste
con su nombre quieto
en lo antigüo del día.
Otras estaciones se oponen -
a lo lejos, reversos,
diferencias.
La tierra se inclina
en el fiel -
la Estrella del Norte,
la estrella de Orion.
¿Qué imaginaria historia
controla su rayo,
qué se inventa en los trópicos de Cáncer?
¿Quién puede negar a la rosa
su reverso de luz?
*
Marina, Terrestre
"...el mundo era mío
en él yo reinaba,
por mí las abejas
alegres zumbaban
y las golondrinas
batían sus alas..."
LONGFELL
OW
Terrestre y feliz -
regresar por el camino
otra vez
por la superficie frágil,
superficie muerta.
Soterrada
la ignorancia perpetua
desea otra vez
discurrir las llanuras -
pero animales, víboras,
camaleón, lagartija, alacrán.
Voz 2:
Si nunca te agotaras juventud,
si el primer momento como el fin...
Lo mismo diese no entender
La razón primordial.
Voz 3:
A la orilla del mar
en la existencia nativa
un hombre flota entre algas,
Nadie:
Luces, substancias acumuladas
en su superficie de sal,
las mareas avanzan, descienden,
siempre
el estallido del viento,
cuando las olas resuenan
y se van....
*
Dunas
"...extracción de la
piedra de la locura..."
Alejandra Pizarnik
Pasan las horas
Saludando al pasado,
Desfilan en los libros
Otros hilillos de sangre,
Que se evaporen por fin
Hasta quedar del todo muertos.
Algo
Persiste en el tiempo,
Fluye a causa de la rosa.
Es la locura -
O la imagen de un hombre
En la que él desaparece
Esfuminado en la distancia.
*
País de las Maravillas
La noche oscura
tiene puertas soldadas
y en tu mirada
una helada represa
cuando se agolpa el silencio
en la noche clara.
Tus ojos
dos lagos hondos
saciados.
Tu rostro
una flor carnívora
que devora el aire.
Rielando en la noche oscura
la voz no se mueve más -
reina en silencio
Alicia
con el recuerdo apenas
de un cuerpo
que no conoce país.
*
Retorno
A Javier Heraud
Patria mía -
en tus muros
vive la sombra
de aluviones antigüos.
Morada
bajo el golpe discreto
de la brisa.
A orillas del Pacífico
las neblinas debilitan.
Mohos grises, el salitre
socavando tus ciudades
en la corriente
leve de la sangre.
Después -
sólo el miedo y descontento
incurables.
Y en la piel del aire
viaja un frío
como los recuerdos.
II
Mi infancia se pierde
por las calles de Lima,
palabra
sobre paisajes virreinales
rematados por el hambre.
Idioma
rebotando, desangrándose
en el fértil dominio
del pasado.
III
Dura España
Madre
España.
En mis viejos cuaderno
reverbera
el veneno mayor.
Y en las montañas
los animales ciegos,
los metales
que te colmaron de esplendor.
Mi país
el de pulcros erales,
el de parcelas limpísimas
en sus flancos
sólo sangre
y en al aire
sólo una espada
una espada en el aire.
IV.
Metal contra metal
vibran el poder y la muerte
y mi país
desenvaina
una espada en el aire.
En el aire
una espada.
*
Yaraví de mi tierra
Una canción,
Un aullido que se expande
Con atávico murmullo.
Voz humana,
Río que se beberá la tierra.
Pasa
Y las orillas carcome
En su gran paladar.
Un río avanza
Entre farallones
Difíciles de roer.
Mas el tiempo y las aguas
horadan la piedra:
ella se abre, él la penetra
y se hacen una vena más
hacia el mar.
Canción
escuchada en la juventud
cambiante, en el sentido
en que cambia
hacia la culminación del cenit.
Por ende
nuestra pasión reinicia
la sorda nostalgia
por metáforas, caricias
y la helada inocencia,
el desgarro
de su sencilla verdad.
*
Romance
Tarde oscura, tarde oscura,
tan lejana y con garúa
paseamos dejando huellas de caracol.
Y no pudimos seguir, nó.
¿Me hubieras querido acaso
al mediodía bajo el sol?
La verdad es que ni tan despacio,
ni tan ardiente, queríamos ir, nó.
Tú en tu ventana, yo en la mía
esperando diversas suertes sin duda,
nos hacíamos adiós muy cerca
como para poder sentir el signo
tomando forma sobre nos.
Y no fué verdad ni mentira, nó.
Yo nunca estuve esa tarde,
ni tú me tuviste jamás,
éramos muy jóvenes y no sabíamos de amor.
*
A John Keats
Desnudo el corazón
solitario
en la noche
su temblor acerca
su embrujo, el temor
por los sueños -
el maligno desencanto
se establece
a devorar la esperanza
destino morboso y querido
espinas nocturnas
donde la luz recogió
panorama sin fin
nube melancólica del cielo,
majestad
que se acerca
a la cercenada cabeza
de la luna
su fulgor
es de estrella apagada
y sus filos descienden
Cuando el corazón reposa.
*
Bodas de cristal
Es extraño
que te conmueva años después -
imágenes en la tarde y las palomas
en la Plaza Cataluña. Palomas grises
en una técnica olvidada
es extraño
que sientas así, como si hubiera vivido
yo algo en esos años pasados. Nada más
un fantasma aprisionado por un truco
del disparador.
Es extraño
que me recuerdes.
aprendí de mis hijos
para la compañía humana y difícil,
difícil, incoherente y más.
Parezco
estirar la mano hacia urbana avecita,
no puedo negar mi echarpe de gasa,
aquel abrigo de Oeschle . Es más bien
una tarde de Lima.
Crucé
los Portales en la Plaza de Armas.
tenía la piel muy suave, vestidito discreto
para el mediocre clima de Lima. Una boquilla
de marfil que había comprado en el Barrio Chino.
Recuerdos
inofensivos. Los inviernos de Lima.
abrigo poco grueso para el clima de Pittsburgh,
para la nieve de Nueva Inglaterra.
Esas ciudades no son como Lima
ni yo soy
en esa foto que registra la huella
detrás del anteojo, otra en el antebrazo derecho
debajo de la tela gruesa de mi abrigo azul.
Mantenía distancia, la línea recta hacia mí.
Viví
Me dices en la calle Londres, también en Urgel,
Plaza Calvo Sotelo. No tuve nada que ver.
No me orientaba, cardinalmente hablando,
no entendía los nombres de ciudades a que fuiste.
Palabras
eran. Poesía. Las escuchaba con rencor.
Barcelona es
un dormitorio largo, pared cubierta por cortinas nylon,
ropas dobladas, sábanas inmensas, limpios pañales
en el agua fría del invierno. Reducidas presas
para fabricar algún menú.
Cansancio,
hemorragias, fiebre, amenaza antigua de la TBC.
Suturas en las manos, manchas que perturban
para siempre el color transparente del pasado.
recuerdo haber dejado el abrigo en la tienda de viejo.
Abandonarlo
para otra más pobre que yo. Alli estaban
unas bellotas presas en el frasco sellado,
quietas, cálidas, inmóviles. Les dediqué
un poema,
llené de palabras el misterioso espacio
que resguardaba el cristal.
*
Amén
Seguridad sin razón
esperando encontrar
nos perdimos
sin exhalar sonido.
Los aros informes del sueño
perturban con su signo
como una mirada
fija a una palabra no dicha
que asoma en la niebla
y nos concede
percibir el latente rescoldo
levantando el puente
para siempre jamás.
*
Terceras personas
Sus perfiles se esfuman
entre el mimbre reseco,
se acercan, se confunden
en la posibilidad
de ser y lo difícil
de no entenderlo.
El filo peligroso
de sus perfiles
se complementa,
se separa,
ojos oscuros perfectos
en su enigma,
bellos ojos que cantaran
los poetas. !Quién lo sabe!
Sus formas son dos mundos
en la penumbra,
ciertas miradas,
sus rostros de costado
en mudez indiferente.
*
Atardecer
El agua pasó
arrastró su corriente,
sus anillos
contínuos, arraigados,
sus eslabones de fuego,
de lluvian, de fieras
pasivas flores amarillas
contra la muerte del día
fundiéndose en eterno poniente,
eterno amanecer.
*
Geografía
"...no man is an island, entire of
itself...."
Cualquier isla logra un nombre
Cualquier
hombre
su mujer
tarde o temprano
secretos
posibles aventuras
l
a
m
a
r
devuelve
un rostro
Cualquier camino se ha cumplido
hagamos la paz.
*
Soliloquio de la chica que murió anoche
Aburrido del verano, el sol como un demonio
me quiere atrapar. Yo como un mueble,
como un can, durmiendo como una gorda Polanchie,
sudosa y blanca. Cualquier cosa emborronada
roja de odio y de silencio. Chillo.
Me responden los vecinos. Me mandan callarme
y no puedo. Huyo hacia el parking lot.
De una vez por todas, ¿qué hice? Aquí no dejo nada
y suéltenme les digo y me echo a correr.
Pero al otro lado de la pista
me espera esa mujer en el convertible negro
como en la película de Bergman, un alazán
a la orilla del mar. Una unocente burguesa
A cien por hora. Tediosa, desteñida, insulsa,
sin sentido.
Por culpa de esta imbécil acaban mis años
y su plácida costumbre anodina, ellos tiemblan
sobre el asfalto entre sirenas que están aullando
por mí. Desperdicio de día, mañana habrán lavado
mis manchas y el sol endemoniado evaporará la señal.
Ya se olvidan de mí. Para siempre adiós.
*
Aquelarre
Detrás de los hechos existe
o cierta delicadeza, orgullo,
o interés, engaño, costumbres.
Expresiones de extremada cautela
rozando la esterilidad
con aguzada licencia -
como debe ser.
Toda leve idea
encuentra interferencia,
sinrazón, modo temperamento,
por inocua que sea.
Ni temor tengo, ni culpa.
Buscaba unas yerbas mágicas
con qué deshacer entuertos,
poderes difíciles,
de alguna manera incorrectos
y de otra manera fantásticos
que con el tiempo lograré descubrir.
*
Camino Real
El río avanza
y crece
en las tierras bajas
hasta llegar al pueblo.
Su humedad invade
las sombras y recovecos
delvalle.
Abiertos, desnudos,dóciles -
Reciben los resplandores del sol.
El río encontró
este espacio insospechado,
murmura, repite sus pálidos tintes,
los violentos escarlatas
del atarcedecer.
El sol conflagra todo -
Tiempos, días,
Innumerables cosas, diminutas
en el viento
y flexibles presas de su llama.
Nada nos adorna ni encadena -
sólo la revelación ,
el camino
eterno, lejano,
Camino Real.
*
Utópica
A Flora Tristán
Beber limonada
en la ciudad naciente
por ciento cuarentaicuatro años
ir en bicicleta
por el falansterio sin fin.
Soplar el pólen amarillo,
los estambres, alargar la fiesta,
la llama, una mirada.
La rosa siempre esquiva
flotando en la memoria,
cae al centro de la vida.
*
Para el buen entendedor
al Arcipreste
Queriendo servir vino
creí me caería al pozo
mas en verdad éste busca
del agua la vena.
Quería decantar
sin poso
y para ello debo ir
con quietud trasegando
entre luces amatistas -
trashumando, trashumando
del invierno a las dehesas
como si fuese el bon vino
con amor a decantar.
*
Modulación Transitoria
La luz transita
con silencio propio
estrellándose en las cosas,
pan de oro, los cristales,
emblema fijo
que nos habla y despierta
a compartir la laxitud
y violencia del tiempo.
La gama del día
atraviesa la rosa
perfectamente bella
en su espacio relativo y discreto.
Vértigo es el dinámico vacío
que aviva la existencia,
incitándonos a recuperar
la interior materia.
Queda la rosa serena
como un ojo de niño.
Una puerta que al espacio infinito.
Modulando una forma que nada destruya.
Ella es distintamente clara,
como un corazón en la nada
pulsando la existencia.
Liberando imágenes
que atisban la memoria -
alguien a quien dejamos partir,
nuestro pie también en el estribo.
Los perfiles estrujantes
de un arbol que abre sus alas,
sus venas tramontando
verdes, amarillos,
sepias, tierras quemadas,
ultramares, magentas.....
*
Cuánto te amara...
a Emilia y su madre que vivían en el
pueblo de Huariaca, Perú
La mujer, la viuda, la que no tenía marido,
vive con su hija cerca del panteón.
Levemente almidonadas, suaves rosas
de rizos retintos saturados de nogal.
Modosas, algo infantiles soportan
la luz cenital
al centro de su casa,
luego salen por el difuso zagüán.
Chispeantes y acharoladas
a la Fiesta de San Juan.
- Madrecita, lucero del alba, lucerito...
respondía al saludar. - ¿Quieres llevarla
a la Plaza, a la Fiesta de San Juan?
Niña de sombras tiernas,
niña de helado color,
Salidas de una novela sentimental.
Olían a limoneros antigüos
Sobre la alberca
tornasolada
de aquella hacienda colombiana.
mariposas muertas, María,
flotantes
azahares.
Nadie espera, lucerito del alba.
La hija de la viuda hierbaluisa y cedrón
su madre se hace de papel crepé.
Estrellas, días de vacaciones.
Historia de una joven
asediada por la nada.
Madrecita, olvido que no nos deja.
Señora, aunque la vista de negro
y con medias de seda,
Tiene la piel palpitante
Y usted, con sus manitas perfectas
Es una mujer sin marido que huele
A puro miedo y amor.
*
Contraseña
Amigos poetas dijeron: "Mi país ya no existe..."
y pasaron de la mano y de viaje
llenos de miedo por haber hablado en demasía.
Dijeron adiós in extremis, en la frontera
iniciaron el regreso entre rimas de Bécquer.
Tenía ella ojos de frutos dormidos.
El parecía un español romántico y duro.
A lo lejos brillaban
la lava desbordante, ríos de sangre,
calcinando los campos.
Cenizas, cenizas,
mortaja que incinera y castiga
el hecho de que la patria ya no exista.
La patria es un verbo en todos los tiempos
y modos.
A veces
los poetas nos sentimos tristes y decimos
palabras
pero siempre volvemos en busca del nombre
invocado, adivinado al infinito,
muriente, naciente como la antigua patria mía.
Digo, es un decir, dijo el poeta
la patria puede estar herida, desangrarse,
cuerpos, cuerpos, caer como nieve con sangre
en la escena estática del hambre.
Guernica como un estallido blanco,
en su extensión nos recuerda
el largo presente del tiempo.
*
Cuando ví cazar una zorra en la Quinta Blanca
En Castilla,
Piura, Perú, cuando niña
Entre el ocre del camino y del otoño
daba la vuelta al arbol de tamarindo
que soltó sus vainas ya a punto
en el clima dorado.
La zorra es un juguete del campo
pero la carabina movió su gatillo
y el humo viaja diminuto y maduro
otro fruto de la nada, gratuito
persiguiendo a la inocente zorra.
Sus patas delanteras se doblan
antes de dar una vuelta violenta en el aire
para quedar inmóvil con el vientre afuera.
Corro, corro, detrás de la bala
y de su desaparecido vuelo. Parecía
el batir de alas de un insecto invisible.
Si fuese ilusión, si fuese un remolino en el aire
una minúscula tormenta...he perdido su huella.
Tiene un boquete en el vientre, sangra
la audaz ladrona sin saber que ha robado.
Sangra su sangre mojando su piel de cinabrio
y la tierra es más tierna, más suave, más polvo.
Allí donde en su vientre desnudo,
Asoman con desprotección sus tetillas -
apagándose
de acuerdo a la noche,
sumándose a los óxidos, al azufre y al mercurio.
Joya sublimándose en el cristal de la muerte.
*
Leyenda
A
Juan Ramón Jiménez
Desnuda rosa subrepticia
guarda silencio
secreto entre los dioses.
Con su quietud agota
la copa del día.
Tiñamos sus espinas
de sangre. Que nos hiera.
Quebremos la rosa escondida,
libre en algún corazón.
Silencio.
Es el dios del silencio.
La rosa es silencio,
siempre será
la única rosa.
Ella misma será el fuego
siempre
en la memoria.
Los dioses compasivos
nos persiguen con sus flechas.
Amor -
acaso ya en eterno silencio.
¿Quién es
el guardián de la rosa?
*
(Último poema)