Muchacha de Caravelí

a mi madre (1907-1998)


							Días de la infancia
							suben 
							por las sierras de la  memoria.

							Entre el pan de oro
							y los esmaltes,
							tus estaciones vírgenes
							de inextricable hermosura.

							Tantos años
							la espiral
							hasta que un día 
							dijiste "quiero irme a viajar"
							a causa de los tiempos idos,

							Seguiste
							en otros países la repetición 
							de tantas cosas.
							El destino ya puesto a dormitar
							para que te ausentes
							de este extraño lugar
							que promete la dicha
							siempre en el futuro. 

							Tus manos
							el brillo del amor han perdido.
							Todo se empieza a desprender
							con terror en los ojos.
							Pisamos la tierra hambrienta,
							el camino
							que nadie puede detener.  
    


Cecilia Bustamante,
en el libro Discernimiento, Editorial Premiá,
México, 1983, pp. 63-64